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Economía

Tres de cada cuatro hogares relevados no llegan a fin de mes y casi el 60% se endeudó para comprar alimentos

Por Diario Colonia Elisa 4 de septiembre de 2026 4 min de lectura
Tres de cada cuatro hogares relevados no llegan a fin de mes y casi el 60% se endeudó para comprar alimentos
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Un relevamiento del Instituto Periferias realizado sobre 4.742 casos expone una situación crítica en sectores populares de la Argentina: el 75,4% de los hogares consultados afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos y el 59,8% tuvo que pedir dinero prestado o endeudarse para comprar comida. La inseguridad alimentaria aparece como uno de los indicadores más preocupantes.

El deterioro de los ingresos familiares está llevando a miles de hogares a recurrir al endeudamiento para afrontar gastos básicos, incluso la alimentación.

Así surge del primer informe elaborado por el Instituto Periferias, que relevó 4.742 casos en diferentes puntos del país y puso el foco sobre las condiciones económicas de los sectores populares.

Uno de los resultados más contundentes indica que el 75,4% de los hogares consultados no logra cubrir sus gastos mínimos con los ingresos disponibles.

En el extremo contrario, solamente el 10,8% aseguró contar con ingresos suficientes.

Es importante señalar que los porcentajes corresponden específicamente a la población alcanzada por este relevamiento y no deben extrapolarse automáticamente a la totalidad de los hogares argentinos.

Casi el 60% tuvo que endeudarse para comprar comida

La situación se vuelve todavía más preocupante cuando se analiza para qué se utiliza el dinero prestado.

Según el estudio, el 59,8% de los consultados manifestó haber tenido que pedir dinero prestado o contraer deudas para comprar alimentos.

El informe describe esta situación con una frase contundente: la deuda estaría dejando de funcionar exclusivamente como una herramienta para financiar consumos extraordinarios y pasando a convertirse, para muchas familias, en una “estrategia de supervivencia”.

Además, el 61,8% de los hogares relevados mantiene algún tipo de deuda.

Las tarjetas de crédito aparecen como el principal mecanismo, mencionadas por el 44,8%, mientras que un 31,9% recurrió a préstamos de familiares o amigos.

Más de la mitad dijo haberse quedado sin alimentos

Los indicadores relacionados directamente con la alimentación muestran otra dimensión del problema.

El 73,4% señaló dificultades para acceder a alimentos saludables debido al deterioro de sus ingresos.

Además, el 53,8% manifestó que en algún momento su hogar llegó a quedarse sin alimentos.

El estudio señala también que un 43,7% atraviesa situaciones calificadas como inseguridad alimentaria grave, asociadas a episodios en los que integrantes del hogar debieron reducir severamente su alimentación o atravesaron períodos sin comer.

Son cifras que muestran que el problema económico no se limita a resignar determinados consumos: entre una parte importante de los hogares relevados, las dificultades alcanzan necesidades esenciales.

Cuando la tarjeta se utiliza para llegar a fin de mes

El crecimiento del endeudamiento familiar adquiere otra dimensión cuando el crédito deja de utilizarse para comprar bienes durables y comienza a financiar supermercado, alimentos y gastos cotidianos.

Una familia puede continuar consumiendo durante algún tiempo recurriendo a tarjetas, préstamos o ayuda de familiares, pero esas obligaciones deberán pagarse con los ingresos de los meses siguientes.

Si los salarios no recuperan capacidad de compra, puede generarse un círculo cada vez más difícil: ingresos insuficientes, deuda para completar el mes y una parte creciente del ingreso siguiente destinada a pagar compromisos anteriores.

Ingresos y empleo, en el centro del problema

El informe relaciona este escenario principalmente con la insuficiencia de los ingresos y las dificultades laborales que atraviesan numerosos hogares.

La discusión económica, entonces, no pasa solamente por la evolución general de la inflación.

Para una familia, que los precios aumenten a menor velocidad no significa necesariamente recuperar automáticamente el poder adquisitivo perdido: también importan el nivel de los salarios, la estabilidad del empleo, el costo de los servicios, los alimentos y el acceso al crédito.

El relevamiento del Instituto Periferias deja así una fotografía particularmente dura de los sectores estudiados: tres de cada cuatro hogares consultados no consiguen cubrir sus gastos mínimos y casi seis de cada diez tuvieron que recurrir a deuda o dinero prestado para poder comprar comida.

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