El senador nacional por Chaco Jorge Capitanich planteó diferencias con el proyecto de Ley de Biocombustibles que se debate en el Congreso. Reclamó elevar al 15% el corte obligatorio de biodiesel, garantizar una mayor participación para las PyMEs y cooperativas y utilizar el régimen como herramienta para industrializar materias primas en las provincias y generar empleo mediante valor agregado en origen.
El debate por una nueva Ley de Biocombustibles llegó al plenario de las comisiones de Minería, Energía y Presupuesto del Senado, donde Jorge Capitanich puso el foco en un aspecto que considera central: que la regulación no termine concentrando la actividad y permita que las provincias participen de la industrialización.
Durante su intervención, el senador chaqueño recordó que junto con otros legisladores impulsó un régimen federal de promoción para el sector.
“Nosotros propusimos, junto a otros senadores, un régimen de promoción federal para la producción de biocombustibles”, señaló.
La propuesta, explicó, busca fomentar el “valor agregado en origen, a través de PyMEs industriales y cooperativas agropecuarias”.
Capitanich quiere un corte de biodiesel del 15%
Una de las principales diferencias está relacionada con el porcentaje obligatorio de biodiesel incorporado a los combustibles.
Capitanich sostuvo que la propuesta que acompañó contemplaba alcanzar un 15% en un plazo de 24 meses, mientras que el proyecto actualmente en tratamiento establece un 10%.
“Claramente mantenemos una disidencia respecto al tema de biodiesel y el corte que pretendemos es del 15% y no del 10%”, afirmó.
El porcentaje de corte es uno de los puntos centrales del debate porque una mayor participación de biocombustibles puede incrementar la demanda para las plantas productoras, aunque también deben evaluarse sus efectos sobre costos, abastecimiento y funcionamiento del mercado energético.
Advirtió por una menor participación de las PyMEs
Otro cuestionamiento de Capitanich se concentra en las empresas pequeñas y medianas que no están integradas a grandes cadenas productivas.
Según explicó, el esquema analizado reduciría su participación del 7,5% al 3%.
“Nosotros observamos que existe una regresión desde el punto de vista de la participación de las PyMEs no integradas”, sostuvo.
Por ese motivo propuso mantener para este sector un cupo no inferior al 7,5%.
Para el senador, disminuir esa participación podría afectar particularmente a las provincias donde funcionan plantas dedicadas a la producción de biocombustibles.
Una oportunidad para agregar valor al maíz en provincias como Chaco
Capitanich llevó además la discusión directamente al terreno de las economías regionales.
El legislador señaló que provincias productoras de maíz, como Chaco, podrían utilizar un régimen de incentivos para transformar una mayor proporción de esa materia prima dentro de sus propios territorios.
“En provincias como las nuestras, que tienen producción, por ejemplo, de maíz, es un tema interesante establecer cupos con un régimen de incentivo para el procesamiento, tanto para pequeñas y medianas empresas como cooperativas”, explicó.
El concepto apunta a evitar que las provincias se limiten exclusivamente a producir y vender materias primas.
La alternativa que plantea Capitanich es avanzar hacia su industrialización en origen, generando actividad económica, inversiones y puestos de trabajo directos e indirectos dentro de las propias provincias productoras.
Para Chaco, este punto resulta especialmente relevante por la posibilidad de vincular la producción agropecuaria con nuevas inversiones industriales.
“Hay cierta endeblez desde el punto de vista del desarrollo federal”
Capitanich consideró además que el proyecto actualmente en discusión tiene una orientación demasiado regulatoria y necesita incorporar con mayor fuerza una estrategia de desarrollo.
“Hay cierta endeblez desde el punto de vista del desarrollo federal, con el arraigo territorial, las PyMEs y las cooperativas del interior”, resumió.
Entre las alternativas propuestas también mencionó el desarrollo de biocombustibles avanzados, utilización de residuos agrícolas y lignocelulósicos, aprovechamiento de biomasa forestal y una mayor articulación científica y tecnológica con el INTA, INTI y universidades nacionales.
El debate que interesa directamente al Chaco
Más allá de la discusión energética, detrás de la Ley de Biocombustibles existe una disputa sobre dónde se realizarán las inversiones y quiénes participarán del negocio.
La posición defendida por Capitanich busca que una parte del crecimiento del sector quede en las provincias productoras mediante PyMEs, cooperativas e industrias locales.
Para Chaco, significaría intentar transformar producción agropecuaria y biomasa en productos con mayor valor agregado antes de que salgan de la provincia.
El debate continuará ahora en el Congreso, donde deberá definirse el porcentaje de corte, la participación reservada a las PyMEs y el esquema definitivo que regulará una actividad considerada estratégica para la matriz energética y productiva argentina.
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