Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas retrocedieron 2,7% en agosto respecto de julio, según el último relevamiento de CAME. En la comparación interanual registraron una baja del 0,2% y acumulan una caída del 2,4% durante 2026. El menor poder adquisitivo, el peso de las tarifas y el endeudamiento de los hogares aparecen entre los factores que condicionan las compras.
El consumo volvió a mostrar señales de debilidad durante agosto, con una caída que se sintió especialmente en rubros directamente vinculados con las necesidades cotidianas de las familias.
De acuerdo con el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pymes registraron una disminución del 2,7% frente a julio.
El dato se suma a una baja del 0,2% respecto de agosto de 2025 y lleva el resultado acumulado de los primeros ocho meses de 2026 a un retroceso del 2,4%.
Menos poder adquisitivo y familias endeudadas
CAME vinculó el desempeño del comercio con varios factores que vienen condicionando el presupuesto familiar.
Entre ellos señaló la reducción del poder adquisitivo, el impacto de las tarifas de servicios sobre los ingresos y el endeudamiento de los hogares.
En ese escenario, muchas familias estarían concentrando sus gastos en productos indispensables y postergando compras que pueden esperar.
La situación adquiere una dimensión particular cuando se observa qué ocurrió con dos rubros esenciales: alimentos y medicamentos.
Alimentos cayó 2,5% interanual
De los siete sectores relevados por CAME, tres terminaron agosto con variaciones interanuales negativas.
La mayor caída correspondió a bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con un retroceso del 4,8%.
Le siguieron alimentos y bebidas, con una baja del 2,5%, y farmacia, con una disminución del 0,5%.
En sentido contrario, perfumería creció 12,8%; textil e indumentaria, 6,4%; calzado y marroquinería, 1,2%; y ferretería, materiales eléctricos y para la construcción avanzó 0,3%.
Es importante distinguir ambos indicadores: la caída general del 2,7% corresponde a la comparación de agosto contra julio, mientras que las variaciones por rubro mencionadas corresponden a la comparación con agosto de 2025.
Casi la mitad de los comerciantes dice estar peor
La percepción de los propios comerciantes también refleja las dificultades.
Según CAME, el 46,5% afirmó que la situación de su negocio empeoró respecto del mismo período del año pasado, frente al 44,5% que había respondido de esa manera durante julio.
Otro 47,4% señaló que su actividad se mantuvo aproximadamente igual y solamente el 6,1% manifestó una mejora.
Las expectativas hacia adelante, sin embargo, presentan un escenario menos negativo: el 42,8% espera que su situación económica mejore durante los próximos 12 meses, el 43,9% considera que permanecerá sin grandes cambios y el 13,3% anticipa un deterioro.
La mayoría considera que no es momento de invertir
La cautela también aparece cuando se consulta por nuevas inversiones.
El 57,9% de los empresarios relevados considera que actualmente no es un momento adecuado para invertir, mientras que solamente el 13,5% respondió favorablemente.
El restante 28,6% no tomó una posición definida.
El indicador refleja que, además de las dificultades actuales del consumo, existe prudencia entre buena parte de los comerciantes al momento de comprometer capital para ampliar sus negocios.
“Las familias se endeudan para comer”
Semanas atrás, Salvador Femenía, vocero de CAME, había advertido públicamente sobre el creciente uso del endeudamiento para afrontar gastos cotidianos.
“Las familias se endeudan para comer”, sostuvo el dirigente empresario al analizar la situación del mercado interno.
El problema no pasa únicamente por cuánto cuestan los productos, sino por cuánto dinero queda disponible en los hogares después de afrontar servicios, alquileres, créditos y otras obligaciones.
Y cuando ese margen disminuye, el impacto llega rápidamente a almacenes, supermercados, farmacias, comercios de indumentaria y pequeños negocios.
Una señal que preocupa al comercio
Agosto contó con movimientos vinculados al Día del Niño y compras puntuales de indumentaria infantil, panificados y regalería.
Sin embargo, esos consumos no alcanzaron para revertir el resultado general del mes.
Los números de CAME dejan así una señal de alerta: las ventas minoristas volvieron a retroceder y la caída alcanzó incluso a alimentos y farmacia.
El desafío para los próximos meses será observar si una eventual recuperación de los ingresos consigue trasladarse al mercado interno o si las familias continúan ajustando sus compras para poder llegar a fin de mes.
Diario Colonia Elisa – Informate Bien


