Una demanda impulsada por 29 estados acusa a la compañía de Mark Zuckerberg de haber priorizado la retención de usuarios por encima de la seguridad de niños y adolescentes. El proceso podría derivar en importantes sanciones y obligar a modificar funciones de Facebook e Instagram.
Un tribunal federal de Oakland, California, comenzó a analizar esta semana las acusaciones contra Meta, en un juicio que podría tener consecuencias importantes para el funcionamiento de las redes sociales y para la forma en que las grandes plataformas tecnológicas interactúan con los usuarios menores de edad.
La causa fue impulsada originalmente en 2023 por 29 estados de Estados Unidos, que sostienen que Meta diseñó Facebook e Instagram con mecanismos destinados a mantener a los usuarios conectados durante períodos prolongados, incluso cuando la propia compañía contaba con información interna sobre posibles efectos negativos en niños y adolescentes.
En esta primera etapa del proceso intervienen los casos correspondientes a California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, mientras que las demandas presentadas por los otros estados continúan su recorrido judicial.
La acusación: una plataforma diseñada para retener la atención
Uno de los principales argumentos de los fiscales es que determinadas funciones de las plataformas no serían simplemente herramientas destinadas a mejorar la experiencia de los usuarios, sino mecanismos de retención de atención.
Entre ellas aparecen el desplazamiento infinito de contenidos, las notificaciones, el sistema de «me gusta» y los algoritmos encargados de recomendar publicaciones y videos.
La acusación sostiene que estas herramientas permiten prolongar el tiempo que los usuarios permanecen dentro de las plataformas y, consecuentemente, aumentar su exposición a publicidad.
Durante las primeras jornadas del juicio, los fiscales presentaron documentos internos de Meta que, según su interpretación, demostrarían que la empresa conocía algunos de los efectos que podían producir estas dinámicas entre los usuarios jóvenes.
Uno de los elementos citados ante el jurado fue un estudio interno relacionado con el comportamiento de adolescentes en Instagram. La fiscal adjunta de California, Megan O’Neill, utilizó esos documentos para sostener que la compañía conocía las dificultades que algunos jóvenes tenían para controlar el tiempo que pasaban dentro de la plataforma.
La discusión por la seguridad de los menores
Otro de los puntos centrales del proceso está relacionado con los mecanismos utilizados para impedir que niños menores de 13 años accedan a Instagram.
La normativa estadounidense establece restricciones específicas para la recopilación de información personal de menores de esa edad. Los estados demandantes sostienen que Meta no habría aplicado controles suficientes para impedir que esos usuarios ingresaran a sus plataformas.
La Fiscalía también cuestiona que la empresa hubiera contado con herramientas tecnológicas capaces de identificar determinadas características de las cuentas, pero que no utilizara mecanismos similares con el objetivo de detectar de manera efectiva a menores de 13 años.
La acusación sostiene que esta situación habría permitido que una cantidad significativa de niños utilizara las plataformas pese a encontrarse por debajo de la edad mínima establecida.
Meta rechaza que sus plataformas sean adictivas
La empresa de Mark Zuckerberg rechaza las acusaciones y cuestiona que exista evidencia científica suficiente para establecer que Facebook e Instagram provoquen una adicción en términos clínicos.
Los abogados de Meta también plantearon ante el jurado que los documentos internos deben ser analizados en su totalidad y no a partir de frases aisladas.
La defensa citó, por ejemplo, un estudio que señalaba que una parte de los adolescentes manifestaba sentirse peor después de utilizar Instagram, pero recordó que el mismo análisis también registraba usuarios que aseguraban sentirse mejor o no experimentar efectos negativos.
El argumento de la compañía apunta a diferenciar entre dificultades para controlar el tiempo de utilización de una plataforma y una adicción clínica causada directamente por ella.
Meta también destaca las herramientas de seguridad que incorporó en los últimos años, entre ellas controles parentales, límites de tiempo para adolescentes y sistemas destinados a detectar cuentas pertenecientes a menores.
Un exejecutivo declaró contra la compañía
Uno de los testimonios que generó mayor impacto durante el inicio del proceso fue el de Arturo Béjar, un exdirector de ingeniería de Meta que trabajó específicamente en cuestiones vinculadas con seguridad.
Béjar cuestionó la manera en que la compañía habría abordado la presencia de menores de 13 años en Instagram y aseguró que existían herramientas capaces de detectar determinados tipos de cuentas, pero que no se utilizaban con la misma intensidad para identificar a niños que accedían a la plataforma.
También puso el foco en las métricas utilizadas internamente para evaluar el funcionamiento de los productos.
Según su testimonio, las cifras relacionadas con el uso y el crecimiento de las plataformas tenían un peso considerable en las decisiones empresariales, mientras que las cuestiones vinculadas con la seguridad podían quedar relegadas.
Un proceso que puede impactar en toda la industria tecnológica
El juicio contra Meta se desarrolla en un contexto de creciente presión judicial sobre las principales plataformas digitales.
Otras empresas como TikTok, YouTube y Snapchat también enfrentan demandas relacionadas con el impacto de sus productos sobre niños y adolescentes y con el uso de mecanismos que podrían incentivar una utilización prolongada.
En los últimos años se multiplicaron las acciones judiciales de familias, distritos escolares y gobiernos estatales que buscan establecer responsabilidades por problemas vinculados con la salud mental, el ciberacoso y las dinámicas de consumo de contenidos entre jóvenes.
Algunos de estos procesos ya produjeron fallos adversos para empresas tecnológicas, aumentando la presión sobre el sector.
¿Meta podría tener que modificar Facebook e Instagram?
Más allá de una eventual sanción económica, uno de los aspectos más importantes del juicio está relacionado con las posibles modificaciones obligatorias en las plataformas.
Los estados demandantes pretenden que Meta implemente cambios en determinadas funciones utilizadas para aumentar el tiempo de permanencia de los usuarios.
Entre las medidas discutidas aparecen modificaciones al desplazamiento infinito, cambios en el sistema de «me gusta», límites de utilización para usuarios jóvenes y controles más estrictos para verificar la edad.
De prosperar estas propuestas, Facebook e Instagram podrían verse obligados a modificar algunas de las características que forman parte de su funcionamiento habitual.
La causa también contempla la posibilidad de importantes sanciones económicas, aunque el monto final dependerá de las decisiones que adopte la Justicia y de la interpretación de las normas aplicables.
Una discusión que excede a Meta
El proceso de Oakland plantea una discusión que va más allá de una empresa determinada: qué responsabilidad tienen las plataformas digitales sobre los efectos que pueden producir los mecanismos utilizados para captar y mantener la atención de sus usuarios.
Durante años, las grandes compañías tecnológicas sostuvieron que su responsabilidad debía limitarse por su condición de intermediarias de contenidos. Sin embargo, los nuevos litigios apuntan directamente al diseño de los productos y a las decisiones tomadas por las propias empresas sobre sus algoritmos y sistemas de recomendación.
La eventual resolución del caso podría convertirse así en un antecedente relevante para futuras demandas contra compañías tecnológicas, especialmente aquellas cuyos servicios son utilizados masivamente por niños y adolescentes.
El juicio continuará durante las próximas semanas y se espera que presten declaración distintos ejecutivos y responsables vinculados con el funcionamiento y las políticas de seguridad de Meta.