La abogada boliviana difundió conversaciones y fotografías de lesiones que atribuye a su expareja. El material fue publicado después del ataque a tiros que sufrió en Santa Cruz de la Sierra. Cerimedo fue detenido y quedó bajo investigación por tentativa de feminicidio.
El caso que involucra a la abogada y analista política boliviana Nadia Beller y al consultor argentino Fernando Cerimedo sumó un nuevo elemento a partir de la difusión de una serie de presuntos mensajes privados y fotografías de lesiones que la mujer atribuyó a su expareja.
Beller publicó el material desde el centro de salud donde permanece internada luego de sobrevivir a un ataque a tiros en Santa Cruz de la Sierra. En las conversaciones, que según la propia abogada mantuvo con Cerimedo, aparecen referencias a una presunta agresión física ocurrida semanas antes del atentado.
El contenido cobró especial relevancia luego de que Cerimedo fuera detenido por la Policía boliviana y posteriormente quedara bajo investigación por tentativa de feminicidio. Sin embargo, se trata de material difundido por una de las partes y deberá ser analizado y eventualmente incorporado a la investigación judicial.
«Ahorcarme y tirarme por todos los suelos»
Uno de los mensajes difundidos por Beller está fechado el 11 de julio de 2026 y contiene un fuerte reproche dirigido a quien sería Cerimedo.
En la conversación, la abogada cuestiona que una presunta agresión física pudiera ser considerada de otra manera y escribe: «Ahorcarme y tirarme por todos los suelos y golpearme el pómulo no es pegar. Mirá vos».
El mensaje aparece dentro de una discusión en la que Beller también cuestiona los pedidos de disculpas que, según su versión, Cerimedo habría realizado anteriormente.
La mujer sostiene que esas disculpas no habrían sido sinceras y que ya había advertido previamente determinadas conductas de su entonces pareja.
En los mensajes atribuidos a Cerimedo también aparecen referencias a pedidos de disculpas y reproches hacia Beller. Según el material difundido, el hombre habría respondido que ella tampoco tenía «límites» y que, por esa razón, «la cuota de amor» se había terminado.
La autenticidad, integridad y contexto completo de las conversaciones deberán ser determinados por la investigación.
Las fotografías de las lesiones
Además de los chats, Beller publicó varias fotografías que, según explicó, corresponden a lesiones sufridas durante el episodio que estaba describiendo.
En una de las imágenes se observa una zona inflamada de una rodilla. Junto a la fotografía, la abogada escribió: «Mirá mi rodilla».
Posteriormente difundió otra imagen acompañada por el mensaje «Mirá mi codo». En las fotografías siguientes se observan marcas rojizas y hematomas en distintas partes del cuerpo.
Una de las conversaciones adquiere particular relevancia porque Beller describe lesiones en el rostro y el cuello.
«Se me está haciendo morete en el cuello y el del pómulo se me está irradiando hasta abajo del ojo», escribió.
Según la conversación publicada, Cerimedo respondió recomendándole que se colocara frío en las zonas afectadas.
Beller rechazó la sugerencia y manifestó que necesitaba alejarse de él. También explicó que ya había utilizado hielo y que, pese a ello, la inflamación y los hematomas continuaban.
Las fotografías, tomadas de manera aislada, no permiten determinar por sí mismas cuándo, cómo ni quién produjo las lesiones. Su eventual valor probatorio deberá establecerse mediante pericias y otros elementos incorporados a la causa.
El ataque que cambió el caso
La difusión de estos mensajes se produjo después del violento ataque que sufrió Beller en Santa Cruz de la Sierra.
La abogada fue atacada frente a un hotel por dos hombres que, según la reconstrucción policial difundida hasta el momento, se movilizaban en una motocicleta y aparentaban ser repartidores.
Uno de los atacantes habría efectuado varios disparos contra la mujer antes de escapar. Beller resultó herida y fue trasladada a un centro médico, donde permanece internada.
El hecho generó una investigación policial y judicial para determinar quiénes fueron los autores materiales y, especialmente, si existió una persona que ordenó el ataque.
La detención de Fernando Cerimedo
Horas después del atentado, la Policía boliviana detuvo a Fernando Cerimedo en el aeropuerto internacional Viru Viru, cuando se encontraba a punto de abordar un vuelo con destino a Buenos Aires.
El consultor argentino había negado públicamente cualquier relación con el ataque.
Inicialmente quedó detenido mientras los investigadores buscaban establecer qué relación podía tener con el hecho. Posteriormente, el fiscal general del Estado boliviano, Roger Mariaca, informó que Cerimedo pasó de arrestado a aprehendido y que sería investigado por tentativa de feminicidio.
La Fiscalía anticipó además que solicitaría su detención preventiva, argumentando la existencia de riesgos vinculados con una eventual fuga y con una posible obstaculización de la investigación.
Esto representa un avance importante en la causa, aunque la imputación y la investigación no equivalen a una condena. La Justicia deberá determinar si existen elementos suficientes para establecer la responsabilidad de Cerimedo.
Beller lo acusó desde la clínica
Mientras se recupera de las heridas, Beller realizó declaraciones públicas en las que señaló directamente a su expareja.
La abogada afirmó que Cerimedo estaría detrás del ataque y sostuvo que el objetivo habría sido «silenciarla».
También relató que había concurrido al hotel por pedido del consultor argentino. Según su versión, Cerimedo le habría indicado que contaría con personas encargadas de su seguridad.
Estas declaraciones forman parte de la hipótesis que ahora deberá ser contrastada con pruebas objetivas, entre ellas las cámaras de seguridad, los registros telefónicos, los testimonios, las pericias balísticas y la información sobre los movimientos de los sospechosos.
Un vínculo que ya estaba atravesado por conflictos
El ataque adquirió una dimensión mayor porque Beller y Cerimedo no eran desconocidos entre sí. Ambos habían mantenido una relación sentimental que, según distintos reportes, terminó en medio de conflictos y acusaciones cruzadas.
Beller había utilizado anteriormente sus redes sociales para referirse a situaciones que, según su relato, constituían episodios de violencia durante la relación.
Los chats difundidos ahora corresponden precisamente a una de esas situaciones y podrían convertirse en un elemento de interés para los investigadores si se confirma su autenticidad.
En ese sentido, el material podría ser analizado junto con otros antecedentes para determinar si existía un patrón previo de violencia y si ese contexto guarda alguna relación con el ataque armado.
La investigación busca determinar quién ordenó el ataque
Uno de los principales interrogantes de la causa continúa siendo quién estuvo detrás del atentado.
La Policía logró detener a Cerimedo, pero todavía debe determinar quiénes fueron los atacantes que ejecutaron el operativo y cuál fue el vínculo entre ellos y la persona que eventualmente haya ordenado la agresión.
Las cámaras de seguridad del hotel y de las inmediaciones podrían ser determinantes para reconstruir los movimientos previos y posteriores al ataque. También será importante establecer cómo llegaron los agresores al lugar, qué recorrido realizaron después y si existieron otras personas involucradas.
En paralelo, los investigadores deberán analizar el teléfono y las comunicaciones de los involucrados, siempre dentro de los procedimientos establecidos por la Justicia boliviana.
Un caso que tomó dimensión política
El episodio también generó repercusión por el perfil de ambos protagonistas.
Beller fue candidata del Movimiento al Socialismo (MAS) en 2019 y posteriormente se convirtió en una crítica de Evo Morales. Además de su actividad política, desarrolló una trayectoria como analista y comunicadora.
Cerimedo, por su parte, tuvo participación en la campaña presidencial de Javier Milei en 2023 y posteriormente desarrolló actividades de consultoría política en Bolivia.
Por esa razón, el ataque rápidamente trascendió el ámbito policial y pasó a ocupar un lugar dentro de la discusión política boliviana y regional.
Sin embargo, el eje central de la investigación continúa siendo determinar qué ocurrió durante el ataque, quién lo ordenó y cuál fue la eventual participación de cada uno de los investigados.
Los presuntos chats y las fotografías difundidas por Beller podrían aportar elementos sobre el vínculo previo entre ambos, pero deberán ser sometidos a análisis judicial antes de establecer conclusiones definitivas.
Mientras tanto, Beller continúa recuperándose de las heridas y Cerimedo permanece a disposición de la Justicia boliviana, que deberá determinar su situación procesal y su eventual responsabilidad en el ataque.


