La represa binacional de Itaipú abrió de manera programada su vertedero durante la madrugada del domingo 13 de septiembre, después de las intensas lluvias registradas en los cursos que alimentan su embalse. La descarga comenzó en 1.700 metros cúbicos por segundo y fue incrementándose hasta prever un máximo de 3.800 m³/s. La maniobra suma agua al Paraná, pero por sí sola no significa que exista una emergencia o una inundación inminente en Chaco, Corrientes o Misiones.
La situación hidrológica del río Paraná vuelve a estar bajo seguimiento en el Nordeste argentino después de una nueva apertura del vertedero de la central hidroeléctrica de Itaipú, ubicada sobre la frontera entre Paraguay y Brasil.
La operación comenzó aproximadamente a las 1:50 del domingo 13, cuando se habilitó de manera programada la calha izquierda del vertedero.
La descarga inicial fue de 1.700 m³/s y, a las 2:43, aumentó hasta 3.100 m³/s. La previsión comunicada para la jornada contemplaba que pudiera alcanzar 3.800 m³/s durante la tarde, antes de comenzar a reducirse.
¿Por qué Itaipú abrió las compuertas?
La explicación se encuentra aguas arriba.
Las lluvias incrementaron los aportes de los ríos que desembocan en el reservorio y obligaron a regular su nivel.
Itaipú es una central considerada “a filo de agua”, por lo que posee una capacidad relativamente limitada para almacenar grandes excedentes. Cuando el volumen que ingresa supera lo que puede manejarse mediante generación y regulación, parte del agua debe evacuarse por el vertedero.
Por eso, la apertura realizada el domingo forma parte de una maniobra hidráulica programada y no implica, por sí misma, una situación de emergencia en la represa.
La central continuó operando normalmente y abasteciendo de energía a Paraguay y Brasil.
¿Qué puede pasar en Misiones, Corrientes y Chaco?
Esta es la principal pregunta para el NEA.
El agua liberada por Itaipú continúa aguas abajo por el sistema del Paraná y, por lo tanto, puede generar aumentos de caudal que posteriormente se trasladan hacia territorio argentino.
Pero el impacto no puede calcularse simplemente agregando los 3.800 m³/s a la altura observada en los puertos de Misiones, Corrientes o Chaco.
Entre Itaipú y los distintos puntos del Paraná intervienen numerosos factores: el caudal que ya transporta el río, las precipitaciones, los aportes de otros cursos de agua, la regulación de Yacyretá y la propagación de la onda a lo largo de cientos de kilómetros.
Precisamente por eso, Itaipú mantiene actualizado su boletín hidrológico para seguir los niveles aguas abajo.
Atención especial para Chaco y Corrientes
Para nuestra región, el comportamiento del Paraná merece seguimiento durante los próximos días.
La Administración Provincial del Agua (APA) ya explicó durante un episodio similar ocurrido en julio que las lluvias en la cuenca y el incremento de las erogaciones de Itaipú y Yacyretá pueden traducirse posteriormente en aumentos del Paraná aguas abajo. En aquella oportunidad también aclaró que una mayor erogación no significa automáticamente una emergencia.
El organismo nacional encargado del seguimiento permanente es el Instituto Nacional del Agua (INA), que mantiene su sistema de alerta hidrológica de la Cuenca del Plata con reportes, niveles y pronósticos del Paraná.
No confundir “apertura de compuertas” con una inundación
La imagen de una enorme represa liberando miles de metros cúbicos de agua por segundo puede generar alarma, pero técnicamente es necesario separar dos situaciones.
Está confirmado que Itaipú abrió su vertedero debido al incremento de aportes hídricos y que la descarga prevista podía alcanzar los 3.800 m³/s.
Lo que no puede afirmarse únicamente a partir de ese dato es que Chaco, Corrientes o Misiones vayan a sufrir una inundación.
Para determinarlo habrá que observar la evolución de los caudales, las lluvias de los próximos días, las operaciones de Yacyretá y, especialmente, los pronósticos oficiales del INA y de los organismos provinciales.
La apertura de Itaipú representa, por lo tanto, un factor hidrológico importante que merece seguimiento en el NEA, pero no debe presentarse por sí solo como una emergencia.
En una región donde miles de familias viven cerca del Paraná y sus afluentes, la clave durante los próximos días estará en seguir la evolución real del río y las comunicaciones de los organismos oficiales.
Diario Colonia Elisa – Informate Bien
