Sindicatos, organizaciones sociales y trabajadores de la salud se movilizarán este miércoles hacia Plaza de Mayo para rechazar los recortes en hospitales, medicamentos y programas sanitarios. Advierten sobre una situación “cada vez más crítica” en todo el país.
La crisis económica y el ajuste impulsado por el gobierno nacional vuelven a trasladarse a las calles. Este miércoles, organizaciones sociales, gremios y trabajadores de la salud protagonizarán una importante movilización federal en rechazo a los recortes presupuestarios que afectan al sistema sanitario argentino.
La concentración comenzará frente al Ministerio de Salud de la Nación y finalizará en Plaza de Mayo bajo una consigna que resume el clima del sector: “La salud no puede esperar”.
Desde distintos espacios denuncian que los recortes ya comenzaron a sentirse en hospitales públicos, programas médicos, provisión de medicamentos y tratamientos esenciales. Además, advierten que miles de personas que antes utilizaban obras sociales o prepagas ahora recurren al sistema público debido al fuerte deterioro económico.
Según datos difundidos por entidades médicas y organizaciones sanitarias, actualmente gran parte de las obras sociales atraviesan dificultades para cubrir prestaciones básicas, mientras aumenta la demanda en hospitales públicos de todo el país.
En ese contexto, también crece la preocupación por la situación de jubilados, pacientes oncológicos y personas con enfermedades crónicas que dependen de tratamientos permanentes y medicación de alto costo.
La protesta contará con la participación de sindicatos, organizaciones sociales, profesionales de la salud y distintos sectores que cuestionan el rumbo económico del gobierno de Javier Milei y sostienen que el ajuste “está impactando directamente sobre áreas sensibles”.
Mientras tanto, desde Nación defienden el plan económico y aseguran que el equilibrio fiscal es una prioridad para estabilizar la economía argentina.
La movilización se da además en medio de un clima social cada vez más tenso por los reclamos salariales, el aumento de tarifas, la caída del consumo y las denuncias por el deterioro de distintos servicios públicos.
Todo esto ocurre mientras el debate sobre el ajuste ya no pasa solamente por los números de la economía, sino también por el impacto concreto que empieza a sentirse en la vida cotidiana de millones de argentinos.














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