La deuda de las familias argentinas alcanza niveles preocupantes.
Crece la mora y el crédito se usa cada vez más para gastos básicos.
La deuda de las familias argentinas atraviesa uno de sus momentos más delicados: cerca de 16 millones de personas mantienen compromisos financieros con bancos, con un promedio que ronda los 8,7 millones de pesos por persona, equivalente a más de cinco sueldos.
Este escenario refleja un cambio profundo en la dinámica del crédito. Lo que antes funcionaba como herramienta para crecer o invertir, hoy se utiliza principalmente para sostener gastos cotidianos como alimentos, transporte y servicios esenciales.
El deterioro también se evidencia en el aumento de la morosidad. En el sistema bancario, el incumplimiento de pagos trepó a más del 11% en los primeros meses de 2026, marcando un fuerte incremento respecto al año anterior. En el caso de entidades no financieras y billeteras digitales, el nivel es aún más alto.
Uno de los factores que explican esta situación es el estancamiento de los ingresos, que desde mediados de 2025 perdió capacidad frente al costo de vida. Ante esta presión, muchas familias comenzaron a financiar consumos básicos, incluso en supermercados, una práctica que hasta hace poco no era habitual en el país.
El problema se agrava con el crecimiento de usuarios que combinan deudas en distintos sistemas: bancos, fintech y prestamistas. Esta superposición incrementa la carga mensual y reduce el margen de maniobra ante cualquier imprevisto económico.
Especialistas advierten que millones de personas ya presentan atrasos prolongados en sus pagos, lo que enciende alertas dentro del sistema financiero. Tanto bancos como plataformas digitales comenzaron a reforzar estrategias para evitar incumplimientos masivos, ofreciendo refinanciaciones y planes de pago.
En paralelo, aunque algunas tasas de interés comenzaron a bajar, el acceso al crédito sigue siendo costoso para el consumo. Esta combinación de deuda elevada, ingresos ajustados y financiamiento caro configura un escenario complejo para la economía familiar.
El resultado es claro: el endeudamiento dejó de ser una herramienta de crecimiento y se transformó en un indicador de fragilidad económica que impacta de lleno en la vida diaria de millones de argentinos.















Deja una respuesta