Un relevamiento de la Universidad Nacional de Córdoba expone cómo las familias enfrentan la pérdida de capacidad de compra: recurren a préstamos, tarjetas, changas y reducción de gastos cotidianos. Más de la mitad de quienes usan tarjeta de crédito ya la destinan a comprar alimentos.
Tener trabajo ya no necesariamente garantiza llegar con dinero hasta fin de mes. Esa es una de las conclusiones más contundentes de un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) sobre la situación económica de los hogares cordobeses.
El relevamiento muestra que cerca de 7 de cada 10 personas consultadas agotan sus ingresos alrededor del día 20 del mes o incluso antes.
¿Qué hacen durante los días restantes? Reducen consumos, postergan pagos, buscan ingresos adicionales o utilizan distintas formas de crédito.
Pero detrás del dato aparece un fenómeno todavía más profundo: el endeudamiento está dejando de utilizarse principalmente para grandes compras y comienza a financiar gastos básicos de la vida cotidiana.
Un estudio sobre 1.600 personas
La investigación denominada “La gestión de la crisis en los hogares cordobeses” fue desarrollada por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, perteneciente a la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.
El relevamiento alcanzó a 1.600 personas mayores de 18 años y fue realizado durante junio.
El objetivo fue observar qué estrategias están utilizando los hogares para afrontar las dificultades económicas más allá de los grandes indicadores nacionales.
Los resultados muestran un deterioro de la capacidad adquisitiva que atraviesa diferentes sectores sociales.
El 70% recurrió a algún préstamo
Uno de los datos más significativos aparece en el endeudamiento.
Según el estudio, el 70% de los encuestados solicitó al menos un préstamo durante los últimos dos años.
Además, el 43% recurrió a dos o más fuentes de financiamiento simultáneamente.
Las plataformas financieras digitales también ganaron terreno: aproximadamente un 37,8% solicitó dinero mediante una fintech o billetera virtual.
La facilidad para obtener créditos desde un teléfono celular está transformando estas herramientas en una alternativa para hogares que necesitan cubrir gastos antes de recibir nuevamente sus ingresos.
Casi la mitad pidió dinero para comprar alimentos
El destino de los préstamos permite dimensionar con mayor claridad el problema.
El 48% utilizó el dinero obtenido mediante créditos para comprar mercadería o alimentos, mientras que otro 43% lo destinó a afrontar gastos imprevistos.
En cambio, solamente un 11% recurrió al financiamiento para adquirir bienes durables.
Esto muestra un cambio importante en la función del endeudamiento familiar: para muchos hogares ya no se trata de financiar vacaciones, electrodomésticos o grandes compras, sino de cubrir necesidades básicas.
La tarjeta de crédito también llega al supermercado
Una situación similar ocurre con las tarjetas.
Entre quienes las utilizan, el 53% afirmó emplearlas para comprar alimentos.
Al mismo tiempo, el 46% de los encuestados tiene comprometido un tercio o más de sus ingresos mensuales para afrontar el último resumen.
Cuando una proporción importante del salario siguiente ya está destinada a cancelar consumos anteriores, la capacidad económica del hogar vuelve a reducirse y puede generar un círculo de refinanciación y nuevas deudas.
Tener un empleo ya no siempre alcanza
El estudio también detectó otro fenómeno: el crecimiento del pluriempleo.
Cada vez más personas complementan su ocupación principal con trabajos adicionales o changas para conseguir ingresos extra.
Y la situación no se limitaría únicamente a trabajadores informales.
Los investigadores detectaron casos de profesionales, empleados públicos y trabajadores registrados que buscan una segunda fuente de ingresos para poder afrontar sus gastos mensuales.
El fenómeno muestra que la discusión ya no pasa solamente por tener o no empleo, sino por cuánto puede comprarse con el ingreso generado por ese trabajo.
Solo 4 de cada 10 permanecerían dentro de la clase media
El relevamiento se conecta con resultados anteriores del mismo proyecto académico que indicaron que solamente cuatro de cada diez cordobeses permanecerían dentro de los parámetros considerados de clase media.
Las estrategias para adaptarse incluyen reducir consumos, reemplazar productos por segundas marcas, utilizar ahorros para gastos cotidianos y concentrar cada vez más el presupuesto en necesidades esenciales.
Los investigadores utilizan una expresión particular para describir esta situación: observar el “metro cuadrado” de cada hogar.
Es decir, dejar momentáneamente de lado los grandes indicadores económicos y analizar situaciones concretas: cuánto dura el sueldo, qué puede comprarse en el supermercado, cuánto representa la vivienda y qué queda disponible después de pagar servicios y deudas.
Jóvenes y mujeres muestran dificultades particulares
La crisis económica tampoco impacta de manera uniforme.
Según el estudio, el 33% de las mujeres encuestadas presenta atrasos en al menos dos obligaciones, frente al 20% registrado entre los hombres.
Entre los menores de 35 años aparece con fuerza otra dificultad: el acceso y mantenimiento de una vivienda.
Alquileres, gastos cotidianos y, en hogares con hijos, costos relacionados con cuidados infantiles generan una presión adicional sobre los ingresos.
El bolsillo frente a los indicadores macroeconómicos
El trabajo de la UNC plantea una particularidad del escenario actual.
Las dificultades económicas de los hogares no necesariamente aparecen acompañadas por una explosión del desempleo como ocurrió durante otras crisis argentinas.
Puede existir empleo y, al mismo tiempo, una fuerte pérdida de bienestar si los ingresos resultan insuficientes para cubrir los gastos.
Por eso, indicadores como inflación, equilibrio fiscal o nivel de empleo cuentan solamente una parte de la situación económica.
La otra aparece dentro de cada hogar: cuánto dura el salario y cuánto endeudamiento se necesita para sostener los consumos básicos.
Aunque el relevamiento corresponde específicamente a Córdoba y sus resultados no pueden trasladarse automáticamente al conjunto del país, plantea interrogantes que también atraviesan a numerosas familias argentinas.
Y en tu casa, ¿hasta qué día del mes alcanza el ingreso sin recurrir a tarjeta, crédito o ahorros? ¿También cambiaste marcas o redujiste gastos para llegar a fin de mes? Contanos tu experiencia.
Diario Colonia Elisa – Informate Bien

