4 de diciembre de 2023

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Advierten sobre el aumento de los casos de melanoma en Latinoamérica

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La incidencia del melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más peligrosos, «está en aumento en Latinoamérica», alertaron este lunes especialistas que destacaron la importancia de la detección temprana a partir de chequeos médicos regulares, lo que brinda un «pronóstico favorable a los tratamientos» y disminuye tanto la morbilidad como la mortalidad de esta enfermedad.

En el marco del Día Mundial contra el Melanoma, que se conmemora este martes, especialistas se refirieron a la concientización para saber ante qué lesiones de la piel -el órgano más grande del cuerpo- hay que tener en cuenta para realizar una consulta rápida ante una posible manifestación de este tipo de tumores.

Este melanoma ocupa el décimo noveno lugar en términos de incidencia, en relación a todos los tipos de cáncer, con una frecuencia estimada de 1.731 casos anuales, que corresponden a una tasa de incidencia ajustada por edad de 2,9 cada 100.000 habitantes para el año 2020, dato que excluyen de la estimación los casos de cáncer de piel que no son melanoma, informó el Instituto Nacional del Cáncer, con datos de 2023 de Globocan.

El melanoma de piel también ocupa el décimo noveno lugar en términos de mortalidad, con un total estimado para el año 2020 de 595 casos de óbitos por este tipo de tumor.

Los melanomas se originan a partir de unas células llamadas melanocitos -que son las que producen el pigmento (melanina) de la piel normal- y aparecen como una lesión nueva («novo») o sobre un lunar preexistente, y aunque no es lo más frecuente, pueden afectar también las mucosas y los ojos, indicaron desde el Instituto Privado de Oncología Alexander Fleming.

Asimismo, su tiempo de evolución es imprevisible, ya que «hay casos en los que se desarrolla con velocidad y otros en forma más paulatina».

«La incidencia del melanoma es variable en diferentes países o continentes. Australia, por ejemplo, tiene una de las incidencias más altas del mundo, aunque con los programas de cuidado y detección precoz es uno de los líderes en disminuir la casuística. En Estados Unidos es el sexto tumor en frecuencia», explicó la oncóloga Yanina Pflüger, jefa del servicio de Melanoma y Sarcoma del Instituto Alexander Fleming (IAF).

«En Latinoamérica, según el Observatorio Global del Cáncer (Globocan), el melanoma no está dentro de los 10 más frecuentes. Sin embargo, se proyecta que el aumento en la incidencia de este tumor lo va a posicionar dentro de los cinco más frecuentes en las próximas décadas», advirtió la médica.

Los especialistas destacaron que cuando son detectadas a tiempo estas patologías son curables, pero si no se les da una atención adecuada tienen altas probabilidades de expandirse a otras partes del cuerpo.

La detección temprana

En este sentido, remarcaron la importancia de que la población conozca e implemente la regla del «ABCDE», que sirve como ayuda para alertar en casos de la aparición de «una lesión Asimétrica, de Bordes irregulares, de Color irregular, de Diámetro en aumento o mayor a 6 milímetros y especialmente a su Evolución», detalló la dermatóloga Marcela Moreno, jefa del Servicio de Dermatología Oncológica del IAF.

Por este motivo, el diagnóstico temprano del melanoma es una herramienta determinante al momento de hablar del pronóstico de esta enfermedad, ya que la detección precoz disminuye tanto la morbilidad como la mortalidad, destacó Moreno.

En personas sin antecedentes ni factores de riesgo, se recomiendan dos instancias de control: el auto examen, que puede realizarse cada dos o tres meses con la ayuda de espejos, o una persona de confianza, junto con el control periódico con personal médico.

Sobre este punto, uno de los déficits en la lucha contra el melanoma es que aún no es habitual la asistencia a controles dermatológicos preventivos, a pesar del alto beneficio que representan.

«La mayoría de los pacientes consulta por el hallazgo de alguna lesión que les llama la atención. Es una ventana de oportunidad en la cual deberíamos trabajar desde la salud pública y la prevención primaria», sostuvo Pflüger.

En cambio, si el paciente tiene un antecedente personal o familiar de melanoma, más de 100 nevos -mancha en la piel- o síndrome del nevo atípico, se le sugiere hacer los controles con mayor frecuencia, junto con una dermatoscopía digital corporal total, conocida como «mapeo de los lunares», indicó el IAF.

Además, hay una vacuna argentina contra el melanoma recientemente aprobada por la Anmat, desarrollada por la Fundación Instituto Leloir y el Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer (FUCA) basada en la inmunoterapia, que «está indicada para pacientes que fueron operados de melanoma y presentan un riesgo intermedio, es decir que pueden tener posibilidades de volver a tener melanoma», señaló su desarrollador, el médico José Mordoh.

Los factores de riesgo

En tanto, desde el IAF destacaron que principal factor de riesgo para el melanoma es la radiación ultravioleta, tanto la emitida por el sol como por fuentes artificiales como las camas solares.

«La exposición solar intermitente (como la que se da habitualmente en vacaciones de verano) es la que mayor riesgo representa. Además, hay que tener en cuenta que la exposición durante etapas más tempranas de la vida es más peligrosa que en la adultez», advirtió la doctora Moreno.

Otros factores de riesgo incluyen el pelo rubio o pelirrojo, ojos verdes o azules, pecas, dificultad para broncearse, historia familiar de melanoma, presentar numerosos lunares y antecedente de lunares displásicos.

«En un nivel moderado-alto (la radiación ultravioleta) favorece el desarrollo de esta enfermedad por el daño que ejerce en el ADN de los melanocitos. En este momento Argentina se encuentra entre los países que tienen riesgo moderado de radiación UV», precisó la doctora Plüger.

Por este motivo, los expertos insistieron en la prevención primaria -acciones que se realizan para evitar que aparezca el melanoma- con consejos de fotoprotección, entre ellos evitar la exposición solar entre las 10 y 16 horas en los meses de primavera verano, y el uso de protector solar de amplio espectro (factor 30 o más), durante todo el año, incluso en los días nublados.

Además, hay que aplicarlo 30 minutos antes de cada exposición y renovar cada dos horas, y en los niños mayores a seis meses, utilizar protectores factor 50 o más (dermopediátricos).

También recomendaron el uso sombrero de ala ancha, lentes con filtro UV y, en espacios abiertos, elegir zonas arboladas con sombra.

Los tratamientos

En relación a los tratamientos más efectivos, el jefe de la unidad de Oncología Cutánea del IAF, Abel González, afirmó que la cirugía sigue siendo el pilar fundamental, pero destacó que en la última década se produjo una «revolución» por el desarrollo de drogas que son muy efectivas para el tratamiento sistémico.

«Los pacientes con melanoma avanzado que antes tenían una sobrevida esperable del 5-10%, actualmente tienen sobrevidas mayores al 50% a los 5 años. Esta evolución del tratamiento está en pleno desarrollo, y si bien en un inicio se trataba sólo de pacientes avanzados, ahora se han incorporado otros en estadios intermedios, y han desplazado a la cirugía como primera opción», explicó González.

Finalmente, se informó que la elección del tipo de tratamiento está condicionada a la etapa en la que se diagnostica el melanoma.


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