6 de julio de 2022

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La reconstrucción oral de la Masacre de Napalpí, en el cuarto día del juicio por la verdad

Declararon descendientes de sobrevivientes y también de investigadores integrantes de comunidades originarias. El proceso pasó a cuarto intermedio hasta el 11 de mayo, con audiencias que se realizarán en el Centro Cultural Haroldo Conti.

Con una nueva ronda de declaraciones testimoniales se realizó este martes en Machagai, provincia de Chaco, el cuarto día de audiencia en el juicio oral por la Masacre de Napalpí, como se conoce el fusilamiento de más de un centenar de integrantes de etnias Qom y Moqoit el 19 de julio de 1924, que pasó a cuarto intermedio hasta el 11 de mayo con audiencias que se realizarán en el Centro Cultural Haroldo Conti, en la ciudad de Buenos Aires.

El juicio oral por la verdad por la Masacre de Napalpí cumplió así su cuarto día de audiencias con declaraciones de descendientes de sobrevivientes y también de investigadores integrantes de comunidades originarias.

El objetivo de este proceso, el primero en su tipo a nivel nacional, es avanzar en una reparación histórica por los crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado en 1924 contra unas 400 personas de las etnias Qom y Moqoit. Se trata de un «juicio por la verdad» porque no tiene imputados, -ya que los responsables de esa masacre de 1924 están fallecidos-, en el que declaran sobrevivientes, descendientes de las víctimas e investigadores y testigos de contexto.

La nueva audiencia se realizó en la localidad de Machagai, a 127 kilómetros de la capital chaqueña.

Foto Pablo Caprarulo

La nueva audiencia se realizó en la localidad de Machagai, a 127 kilómetros de la capital chaqueña y antes del inicio del primer testimonio la jueza federal Zunilda Niremperger describió la organización del debate, destacó la «función social» del juicio y señaló que es «importante para reactivar la memoria histórica y promover los derechos humanos, y para dignificar a las comunidades originarias».

La magistrada, además, agradeció «muy especialmente a los organizadores de esta audiencia en este lugar -Casa de las Culturas del municipio de Machagai-, para «cumplir nuestro objetivo de acercar el Poder Judicial a la comunidad».

La Secretaría de Derechos Humanos y Géneros de Chaco, representada por el abogado Duilio Ramírez, figura como una de las querellas, acompañada por la querella del Instituto del Aborigen Chaqueño, representado por el abogado Ismael Núñez, mientras que la acusación del Ministerio Público Fiscal está a cargo de la Unidad Federal de Derechos Humanos, que integran los fiscales Federico Carniel y Diego Vigay.

Foto Pablo Caprarulo

La audiencia

La audiencia se organizó en dos partes: primero testimonios de familiares descendientes de sobrevivientes y luego de un breve receso, la jornada continuó con las declaraciones de investigadores indígenas y docentes. De ese modo seis adultos mayores brindaron detalles del hecho, sobre la base de la tradición cultural indígena y del relato de sus abuelos y padres, y respondieron preguntas de la jueza y de las partes.

Al momento de declarar, los testigos contaron con el acompañamiento de un intérprete y de una psicóloga.

La primera declarante fue Matilda Romualdo, de 90 años, nieta de Lorenza Molina, quien dijo: «Mi abuela contaba muchas historias, contaban que usaban a la «guainas» (muchachas) y mataban. Mi abuela tuvo que disparar al monte». Salustiano Romualdo, de 84 años y también nieto de Lorenza Molina, completó el testimonio de su hermana al manifestar que: «Murieron muchos, mocovíes, y tobas. Nos querían hacer desaparecer. Nuestros hermanos fueron masacrados, pero nosotros somos sobrevivientes».

«Nos querían hacer desaparecer. Nuestros hermanos fueron masacrados, pero nosotros somos sobrevivientes»

Salustiano Romualdo
Foto Pablo Caprarulo

Sabino Irigoyen, hijo de Melitona Enrique, afirmó: «Soy hijo de una sobreviviente, ella nos contó mucho sobre eso. La gente trabajaba en la siembra, hacían desmonte, y cortaban leña. Era mucho el sacrificio y la paga muy baja, estaban esclavizados desde que salía el sol hasta la puesta. Por ello decidieron reclamar por un aumento en el pago de su trabajo» y agregó que «la gente que supervisaba esto se comunicó con las autoridades y el mensaje fue que si no dejaban de protestar la consecuencia sería grave».

«La plata no existía, se pagaba con vales o con mercaderías, pero era insuficiente», expresó, contó que las víctimas no cedieron y el reclamo se prolongó por un mes. Por varios días, sostuvo, pudo verse un avión que sobrevolaba la zona antes de ese 19 de julio y sobre el hecho puntual dijo: «Mi madre nos contó que primero disparaban al aire, luego empezamos a ver personas caídas, lo que hicimos fue correr, estaba con mis padres y con un sobrino, huimos al monte».

Foto Pablo Caprarulo

En tanto, Lucía Pereyra, hija de Julián Pereyra y Marina Alsina del pueblo Qom sobrevivientes de la Masacre de Napalpí, sostuvo que: «Mi papá contaba que vino un señor del gobierno nacional y les dijo que dejen de joder, porque el gobierno está cansado, de las quejas», mientras que Hilaria Gómez, nieta del sobreviviente de la masacre, Manuel López, manifestó que «se sufría mucho la necesidad, los hacían trabajar a pulmón, por la comida. Y el día que no se trabajaba, no se comía».

Ambas comentaron que sus padres se negaron a enseñarles su lengua materna, para evitar discriminación y por temor a represalias. mientras que los testigos Cristian Enríquez y Guillermo Ortega también aportaron información similar.

En tanto, Raúl Mario Fernández fue el primer declarante en el grupo de investigadores. Es docente intercultural qom, presidente de la Asociación Civil Huaxarenaq y coautor junto con Juan Chico del libro «La Voz de la Sangre», con testimonios de víctimas y documentación de la época sobre la masacre.

Luego de proponer un minuto de silencio en homenaje a Juan Chico y a las víctimas, Fernández remarcó la importancia de «los testimonios orales de nuestros abuelos en torno a un fogón, que fueron las únicas fuentes de la Masacre».

«El trabajo en los obrajes era de esclavitud. Las víctimas no se levantaron en armas, o como malón, simplemente reclamaban un buen trato»

Raúl Mario Fernández
Foto Pablo Caprarulo

Asimismo, indicó que en la Reducción, donde se concentraba a las poblaciones originarias, «se producían muchos hechos aberrantes, especialmente hacia las mujeres, que eran violadas por soldados y gente de la misma Reducción; eso también fue una de las razones de la protesta que terminó en la Masacre». Y agregó que «el trabajo en los obrajes era de esclavitud. Las víctimas no se levantaron en armas, o como malón, simplemente reclamaban un buen trato».

Hacia el final de la audiencia Miriam Esquivel, auxiliar docente, y profesora en ciencia política, que trabajó en el registro de relatos de sobrevivientes y familiares desde 2007 comentó que los relatos coinciden en la presencia de un avión sobrevolando la zona, sobrevivientes que estuvieron más de un mes en el monte, escondidos y muertos sepultados en fosas comunes» y afirmó que «aún hoy nos discriminan por el color, por nuestra pertenencia, eso sigue latente».

Juan Carlos Martínez, que participó en entrevistas a ancianos de la comunidad y realizó el subtitulado de varias grabaciones de esos encuentros, remarcó que «era evidente que el miedo a hablar todavía persistía».

Los últimos testigos fueron los docentes indígenas Viviana Beatriz Notagay y Gustavo Gómez, quien es especialista en educación indígena, impulsor de los actos de conmemoración realizados en la comunidad, y resaltó: «El único responsable fue el Estado, junto con los terratenientes de la zona decidieron el exterminio sistemático de nuestros hermanos, tíos, y abuelos, por no someterse a la explotación».

Foto Pablo Caprarulo

Cómo sigue el juicio

La causa -que inició su etapa oral el 19 de abril- pasó a cuarto intermedio hasta el 11 de mayo, con dos audiencias que se realizarán en el Centro Cultural Haroldo Conti, ubicado en el espacio por la Memoria ExEsma en CABA, cuando se espera el testimonio de 14 investigadores, entre los cuales se destacan el exjuez de la Suprema Corte de Justicia Eugenio Zaffaroni y el historiador Iñigo Carreras.

Luego de eso, el juicio continuará el 19 de mayo, con los alegatos de la fiscalía y las querellas en la Casa de las Culturas de Resistencia Chaco.

Foto Pablo Caprarulo

FUENTE: TELAM

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