17 de enero de 2022

Diario Colonia Elisa

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Formosa era una Provincia Argentina, no un Departamento Paraguayo

La obviedad del título de esta nota, es para algunos, un descubrimiento reciente. Sobre todo, para los periodistas de algunos medios de la capital, mal considerados “nacionales”, que hoy se instalan en la provincia para contar, en un alto porcentaje, solo una verdad “parcial” y tan carente de objetividad como la campaña que viene desde hace un tiempo desplegando en contra de Formosa y sobre todo apuntando a la figura de Gildo Insfrán, demonizándolo como a Cristina Fernández, para traer a la memoria la ya conocida estrategia que utilizan.

Para comenzar el relato deberíamos considerar algunas cuestiones, que al parecer, los medios y periodistas que responden a una hegemonía que se sostiene y renace a traves del tiempo, sostenida por el 5 % de los ricos y poderosos de  nuestro país, no consideran necesario mencionar:

  • Lo primero, es que el odio hacia el gobernador formoseño tiene un sustento, ya que al mandatario provincial no  le perdonan haber sido el hacedor de la unidad que llevo a la derrota del macrismo  con todo lo que ello implicó para estos empresarios y amigos que se vieron beneficiados  durante ese gobierno.
  • Odio que fue in crescendo cuando, fuera de juego, los mismos poderosos se negaban terminantemente a perder algo de sus millones e intentaron, a pesar de las medidas de restricción, llevar de forma ilegal cargamentos de soja, que fueron decomisados justamente en territorio formoseño.
  • Opositor a la licitación de puertos y a la entrega sin control estatal de la producción agropecuaria en el país a partir del desembarco de compañías internacionales al Paraná, lo cual le significo otros tantos enemigos, el Gobernador Insfrán es la piedra en el zapato que muchos esperan poder, en este año político, poder sacarse, jugando con la situación sanitaria y el descontento que pueden generar, como en todo el mundo, el aplicar políticas que prioricen la  salud y la vida por sobre lo económico.  

El viernes se escribió una de las páginas más tristes de la historia de la ciudad de Formosa, porque es necesario, también, dejar en claro que la provincia tiene una superficie de 72 mil km2,  está conformada por  9 departamentos y habitado por 640 mil formoseños.

Los hechos que se dieron¸ de público, masivo y viral  conocimiento, coincidentemente, cuando medios hegemónicos estaban por “casualidad”  instalados en la provincia, mostraban lo que sucedía en la capital formoseña, dejando pasar otras actividades tales como inauguraciones de obras o la campaña de vacunación mejor organizada del país.

En medio de una protesta, originada en el descontento del regreso a Fase 1 de la capital a partir de un brote de Covid- 19 ( en una semana se confirmaron 95 nuevos casos positivos, la mitad de ellos sin nexo epidemiológico)  organizada en principio  por comerciantes afectados en su actividad diaria, qué es válida desde el aspecto económico  y discutible desde el aspecto sanitario, se estaba gestando algo más grave y digitado, claramente, por un grupo de opositores que aprovecharon para empezar a sacar la cabeza del agujero en el que estaban metidas desde el momento en el que dejaron el poder con un  país sumido en una de las peores crisis económicas y con una deuda a cien años con el FMI sin que hasta hoy se tenga idea de donde fueron a parar esos millones, sostenido por un relato mediático, que se aboco de lleno a la provincia que casi ni siquiera conocían, basta para ello ver como aporteñan la pronunciación de localidades o etnias, y que tampoco se molestan en cambiar.

Muchos de los que estuvieron en esa marcha, vieron como con el correr de las horas, perdieron protagonismo, y fueron desdibujados por grupos que jamás tuvieron la intención de siquiera de acompañar la protesta, sino que más bien, tenían muy claro el objetivo. Fueron al choque, con insultos a las autoridades, a los funcionarios, al gobernador, a los policías. Fueron con intenciones de destruir y atacar. Fueron guionados en cada paso. Logrando desencadenar lo que finalmente se vio, que fue la represión, en toda situación claramente condenable, pero que a la vista, era el único camino para lograr detener a los vándalos que pretendían “tomar la Casa de Gobierno”.

Más tarde, luego de la escalada de violencia, ese clamor de “libertad” siguió mutando en libertinaje y desprecio a la vida y la salud de miles de formoseños que vienen hace un año cumpliendo las medidas sanitarias, que podrán ser graciosas o no, pero que en definitiva lograron traducirse en los resultados: Formosa, la del costado norte de la Patria, la considerada inviable hace años atrás, la desconocida por tantos y la considerada departamento paraguayo por otros, ninguneada por representar tan solo el 1,31 por ciento del padrón electoral, hoy raramente es el lugar elegido y predilecto para desde aquí poner en marcha una estrategia electoral, demasiado clara, tanto que sería realmente ciego aquel que no lo quiera ver.

Como muestra basta un botón: Funcionarios PRO nacionales  llegan a la provincia, apoyado por una oposición local que ni siquiera tienen un referente claro, con internas fuertes y roles protagónicos que reclaman varios formoseños que han perdido su eje como la credibilidad.

Estos funcionarios nacionales, que en su mayoría conocieron y visitaron este tiempo más que en toda su vida a la provincia, llegan con el mensaje de “acompañar” el pedido de “libertad”, maniobra que es entendida para muchos como el “lanzamiento” de una campaña que pretende y tiene la utópica idea de desestabilizar a un gobierno nacional que los amenaza con querellas criminales a quienes permitieron y fueron participes del endeudamiento asfixiante del país.

En fotografía, cuando se hace foco en una imagen y se difumina el resto, es difícil ver todo el paisaje. Que en esta imagen de Formosa que pretenden dar a conocer, no haga foco solo en el árbol. Miremos bien, veremos  que también hay un bosque.

Andrea Rodas.

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